De una semana a dos horas.
El presupuesto de una obra tardaba una semana en salir. Ahora sale en dos horas, y lo revisa partida a partida la misma persona de siempre.
Lo que había, medido.
El problema
Cada presupuesto grande costaba una semana de trabajo fino. Medir, pasar partidas, buscar precios, montar el documento, repasarlo. Una semana entera de una persona con criterio — y mientras tanto, el siguiente presupuesto esperando en la cola.
Y un presupuesto que tarda una semana no es solo una semana perdida: es una obra a la que igual ya no llegas a tiempo.
El proceso
No funcionó a la primera. Y esa es la mejor parte.

Sobre lo que ya usaban
Nada de demos genéricas: se montó sobre sus mediciones, sus tarifas y su manera de presupuestar. El Excel de siempre sigue siendo el punto de partida, así que nadie tuvo que cambiar de programa ni de forma de trabajar.
Al principio se equivocaba
Las primeras respuestas no siempre eran correctas. En vez de esconderlo, lo convertimos en el método: el equipo corregía, y cada corrección lo dejaba más fino.
Su gente al mando
Cada presupuesto lo revisa partida a partida la misma persona de siempre. El sistema propone; su gente dispone. Precisamente por eso hoy se fían de él.
La confianza son los datos.
La herramienta con la que trabajan hoy.
La medición entra tal cual llega
El Excel de mediciones se arrastra al sistema, con el cliente, el tipo de instalación y las notas para el técnico.

Cada partida, validada antes de seguir
El sistema detecta las partidas y aplica su tarifa. Las líneas dudosas quedan marcadas para revisar, con cantidades y precios editables.

El documento sale listo para enviar
Vista final con sus totales, base e IVA. El presupuesto se descarga en PDF o se envía al cliente desde la propia herramienta.

Todos los presupuestos, de un vistazo
Borradores a medias, aceptados, esperando respuesta e importe aceptado: la actividad comercial queda a la vista.

Cómo trabajan hoy
Lo usa toda la casa. De administración a los técnicos: entra la medición, sale el presupuesto listo para revisar.
Los números, tal cual.
¿Cuál es el proceso que te ahoga a ti?
Mándame un WhatsApp y cuéntamelo. En una llamada de 20 minutos te digo si tiene arreglo y cuánto te está costando no arreglarlo.
Se abre WhatsApp. Te contesto yo, no un comercial.